Desde luego, no sería yo la que entrase en esta tienda a comprar ropa para niños. Quien sabe, tal vez al ponersela, acaben pareciéndose a estos maniquíes, o a comportarse de manera extraña, a tener pensamientos oscuros, a coleccionar esquelas… En fin, uno de los escaparates más inquietantes que he visto.



Qué miedito!
ehhhhhhhh….que yo tengo un amiguito que colecciona recordatorios de entierros….y es muy majo!!!!!!!