Hola, hola !
Hace unos meses, me surgió una propuesta por parte de un amigo: quería hacerle un regalito a alguien, así que me propuso que, partiendo de una fotografía, realizase un pequeño óleo reproduciendo la misma. Me encontré con algunos problemillas a la hora de realizar el trabajo, especialmente por su reducido tamaño, pero la cosa salió adelante, así que aquí podeis ver el resutado.
Óleo sobre tabla 25×35 cm.
Es la primera vez que realizo un trabajo de este tipo, algo que pretende ser, en cuanto a las figuras representadas, lo más fiel posible a la realidad. Y es aquí, donde me gustaría hacer un paréntesis y explicar:
Desde mi punto de vista, y hablando de pintar, cuando lo que pretendemos es copiar algo tangible, real, los sistemas que se suelen emplear son; la copia del natural, o la copia de una fotografía. Y es en este 2º caso en el cual pienso que se anulan determinadas posibilidades y cualidades de aquello que se copia, y que a través del natural, sí podemos hallar.
Me gustaría citar aquí, parte de un comentario que aparece en la revista 0 del Hartismo, por Miguel- Anxo Varela Díaz :
“¿ Cómo se podría expresar correctamente la furia del acantilado con el mar batiendo sobre las peñas, a cincuenta metros por debajo de nosotros, si no estamos justamente allí ?. El resultado de traducir una foto a lienzo siempre es mucho más pobre, porque carece del realismo que le imprime ver las cosas realmente, olerlas, sentirlas.“
Tema aparte sería ( y quiero aclarar para que no vuelva a haber discrepancias o malos entendidos ), si esa copia de fotografía que realizasemos, hiciese referencia a algo que no es real; es decir, que no podemos copiar del natural. El resutado, por supuesto, es algo totalmente diferente.